Uno de los líderes de los demócrata-cristianos en el gobierno de Berlín, Klaus Landowsky, debió reconocer que recibió donaciones de una empresa constructora y que participó en nada claros negocios inmobiliarios.
El hasta ahora alcalde de Berlín, Eberhard Diepgen, intentó lo usual en estos casos para la política alemana: barrer los problemas debajo de la alfombra.
Sin embargo, esta vez sus socios socialdemócratas no aceptaron y, con ayuda de los otros partidos, consiguieron hacer dimitir al que fuera alcalde de la capital alemana por diez años.
Su reemplazante desde hoy es el socialdemócrata Klaus Wowereit.
Desconocido
A primera vista el nuevo alcalde de Berlín tiene la misma carrera de cualquier funcionario político: estudios de derecho, paso por distintas organizaciones políticas comunales, representante de su partido en el parlamento berlinés...
Fuera de los círculos políticos, el nuevo alcalde de Berlín era un completo desconocido.
El futuro de Berlín
Todo esto le da un carácter de refinamiento que ciertamente no son las características clásicas de los berlineses, pero que ayudan a Berlín en su ansiada imagen de metrópolis mundial.
A pesar de que Woweit es un alcalde de transición, pocos dudan que el abogado de 47 años se mantendrá en su cargo.
Ahora deberá tratar de buscar acuerdos con sus nuevos socios de coalición: los verdes y el PDS, el ex partido comunista de la RDA.
Nada fácil si a esto se suma el hecho de que los faraónicos proyectos de la capital de Alemania tienen a Berlín al borde de la quiebra.
Por los menos la imagen de Woweit deberá ayudarlo un poco: el 83 % de los alemanes apoya su nominación.