Ese fenómeno lo atribuyen los dermatólogos al estiramiento excesivo y prolongado del cabello.
Uno de cada diez varones africanos estudiados sufría, por otro lado, un trastorno cutáneo conocido en la jerga médica como “acné keloidalis nuchae”, condición que puede hacer que aparezcan granitos o pequeñas cicatrices en la parte posterior de la cabeza.
Los investigadores de la Universidad de Ciudad del Cabo atribuyeron esta condición al frecuente recurso al afeitado de la cabeza, algo muy popular entre los negros, pero que, según los expertos, aumenta el riesgo de infecciones de transmisión sanguínea debidas a los cortes accidentales.
La alopecia parece estar más extendida entre las menores africanos a las que se había alisado químicamente el pelo para formar una cola de caballo.
Entre las mujeres de edad adulta, la pérdida de cabello es también más común, según ese estudio, en las que se someten a ese alisado químico o se trenzan el pelo en lugar de dejarlo crecer de modo natural. |